photograph by Fernando Alda

Centro infantil municipal, El Chaparral. Granada. Fotografía, Fernando Alda

Elegir los colores adecuados para la ropa y el entorno de tu hijo puede ayudarte a lograr que crezca más feliz y saludable. Es una terapia milenaria que ha sido refrendada por las más recientes investigaciones.

Si leyeras que las crías de chimpancé crecen más deprisa cuando se les expone a una luz de color rojo, probablemente pensarías que se trata de una simple curiosidad. Ahora bien, si leyeras que la ictericia en los recién nacidos se puede curar con la sola exposición a la luz azul, ¿no opinarías que es un descubrimiento muy útil? Pues bien, ya en 1984, los científicos del Kaiser Permanente’s Division of Research, en California, fueron capaces de confirmar que la exposición a este color durante varios días era capaz de convertir la bilirrubina en una sustancia soluble que el bebé elimina en la orina y las heces. Y éste es solamente uno de los muchos ejemplos que el mundo científico ha encontrado durante las últimas décadas de cómo los colores tienen un claro efecto en el organismo humano, tanto en el plano emocional como en el físico.

La creencia en el poder beneficioso de los colores no es algo nuevo. Así, en el antiguo Egipto y la China Imperial era común utilizar pigmentos y tinturas para aliviar ciertos males. El rojo se usaba como estimulante físico y mental, el amarillo para estimular el sistema nervioso, el naranja para tratar los pulmones y el azul para los resfriados y la fiebre del heno. Pero ¿qué pruebas científicas han podido demostrar que esto funciona? “Consciente e inconscientemente, los colores tienen un efecto claro en nuestras vidas. El hecho de elegir una ropa de un determinado color no es casual. De hecho, si optamos por una prenda anaranjada es porque estamos bajos de energía”, explica el doctor Fausto Pagnamenta, reconocido pediatra suizo especializado en colorpuntura, una técnica de cromoterapia (curación por el color) que dirige haces de luces de diferentes colores a los puntos que se utilizan en acupuntura para aliviar las molestias más comunes de los recién nacidos y bebés.

Ahora bien, no es necesario recurrir a un tratamiento con luces para notar el efecto que producen los colores; un entorno colorido puede ser suficiente, “y más en los bebés y niños pequeños, en los que la respuesta del organismo es siempre mucho más rápida”, explica el doctor Pagnamenta. “Nunca se me olvidará uno de mis primeros pacientes, Andrea, un niño de dos años con importantes problemas para dormir. Le traté tan sólo durante cinco minutos con luz roja y violeta. Al día siguiente, su madre me llamó entusiasmada para decirme que la noche anterior Andrea se había quedado dormido mientras estaba terminando su plato de espaguetis y que no se había despertado hasta la mañana siguiente”, comenta el doctor.

Ink explosion! Aqueous Floreau, Mark Mawson

No sólo les entra por los ojos

Pero ¿cuál es, exactamente, el mecanismo por el que el cuerpo humano reacciona a los colores? Gracias al trabajo del biofísico alemán Fritz Albert Popp, hoy sabemos que cada célula viva emite una ligerísima radiación que produce diferentes luces llamadas biofotones.

Según Popp, cuando las células interactúan, se produce un intercambio de luces y colores, y este mecanismo ayuda a mantener el equilibrio biológico en los seres vivos. De hecho, segundos después de nacer, el bebé capta las diferentes tonalidades que le rodean mediante las células receptoras que tiene en la piel. Sí, has leído bien, el bebé no ve los colores, los absorbe. Estas células transmiten rápidamente la información al cerebro, que a su vez manda neurotransmisores en el torrente sanguíneo a los demás órganos.

Dicho así puede sonar algo complicado, y desde luego casi ninguna madre se para a pensar en el posible efecto que tendrá el color de la toquilla con la que arropa a su hijo en la maternidad. Sin embargo, “en mi experiencia, el verde y el azul en tonos pastel son sin duda alguna los mejores colores para utilizar con los bebés durante los primeros meses de vida”, asegura el doctor Fausto Pagnamenta.

Es sabido que el 80% de la información que nos llega mediante los sentidos lo hace a través de la vista, por lo que resulta chocante pensar que los colores tienen otra forma de penetrar en el cuerpo humano, además de por los ojos. Sin embargo, es así, y especialmente en los recién nacidos, ya que en los primeros meses de vida su capacidad para enfocar y distinguir todos los colores es muy limitada. “Una cosa es la habilidad intelectual que el niño va desarrollando con el tiempo para percibir y diferenciar los colores, y otra son las ondas electromagnéticas de la luz que le rodea y que su organismo capta desde el instante en que llega al mundo”, explica el Dr. Pagnamenta.
Dicho de otra manera, un bebé no necesita ver los colores con claridad para que éstos le afecten. Así lo comprobaron los científicos Harry Wohlfarth y Catherine Sam, de la Universidad de Alberta (EE UU), con un experimento. Reclutaron a un grupo de niños –algunos de ellos invidentes– con problemas de hiperactividad y redecoraron el aula donde trabajaban (cambiaron la combinación de azul y amarillo por colores como el blanco, el beige y el marrón, y quitaron los tubos fluorescentes). En poco tiempo todos los niños, incluidos los que no podían ver, mejoraron en sus problemas de conducta.

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Complemento de algunas dolencias

Actualmente la cromoterapia se utiliza como ayuda complementaria en el tratamiento de algunas dolencias.Y se han realizado importantes descubrimientos acerca del mundo de los colores y su influencia en los seres vivos:

  • Indicio para el diagnóstico. Si tu bebé está pálido, pensarás que se encuentra pachucho.Y es que la disminución de la pigmentación es síntoma de que algo no marcha bien en el organismo. Hay más ejemplos: una tonalidad amarilla podría indicar problemas hepáticos; una terrosa puede ser síntoma de diabetes; un color azulado puede deberse a una insuficiencia respiratoria.
  • Colores bebidos. Se ha comprobado que añadiendo un colorante rojo conocido como Eosin a la leche que se da a los bebés que sufren raquitismo, estos mejoran rápidamente, ya que de este modo absorben la radiación ultravioleta con mayor facilidad.
  • Color y carácter. Rose H.Alschuler y Berta Weiss Hattwick, de EEUU, estudiaron durante varios años los dibujos de niños pequeños y descubrieron que cada niño tenía una predilección innata por un color y que ésta demostraba sus tendencias emocionales. Por ejemplo, los que abusaban del amarillo eran muy dependientes de sus padres, mientras que los que preferían el verde eran tranquilos y más fáciles de manejar.

 

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Colores y sus efectos

La habitación de los niños suele ser el lugar con más colores de la casa. Normalmente, es el espacio más alegre y más original de nuestro hogar. Sin embargo, según las técnicas del Feng-Shui y algunos expertos en cromoterapia, no todos los colores son apropiados para todas las situaciones y edades.

Para decorar la habitación de los niños, vale la pena conocer más a cerca del lenguaje y los posibles efectos de los colores sobre nuestro estado anímico, y así alcanzar la deseada armonía.

Vía: Crecer felizGuía InfantilFeng Shui-Mundo